Está Paco en la bodega con un grupo de cuatro visitantes, y antes ha despedido otro grupo de tres.
La tarde se pesenta desapacible, lloviznando, esas tardes tristes y mustias, que deberían estar prohibidas si no son al lado de una buena lumbre jugando a cartas, o en la cama, y la gente de mi edad ya no está para tantos trotes;').
Sinceramente, hace una tarde oscura y monótona, una tarde de dolor de cabeza y aspirina...no se si es el gris de la nube de polvo del volcán, o la textura grisacea de las nubes de agua, del algodón envejecido que pulula por los cielos que no aman la primavera.
Una tarde para soñar con mejores tardes, de esas tardes en que soñar da hasta pereza. Una tarde para estar en el cine viendo la nueva versión de ALICIA, espero ir pronto. O quizás una tarde para mirar fotos de veranos relucientes y añorados baños en el rio de plata, cuando entre los chopos metálicos se cuelan las hadas de luz y alegría de las tardes maliciosas.
Una tarde...
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