Releyendo ayer "Terra Baixa" de Angel Guimerà, un cuadernillo teatral de fácil lectura, un clásico, que nunca he visto escenificado.
Si bien la psicología de los personajes nos puede resultar anacrónica, nunca está de más, como Marta, la protagonista, una se acaba enamorando del alelado Manélic, de su dulzura, bondad y quizás, también, desapego del mundo. Yo tengo mi propio Manélic, como Marta, cuando lo encontré, me agarré fuertemente a él y ya no lo solté.
Los Manélic de este mundo son más escasos que los billetes de 500.
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