Ayer dediqué parte de la mañana a mi pequeño jardín. Los cerezos están a punto de brotar, las incipientes hojitas parecen nomos verdes escondidos tras las ramas. Los lilás están en ese punto en que la yema pide aire.
Unas cuantas plantas que parecían muertas tras los rigores del invierno, y que iba a quitar, estan brotando desde abajo. Unas clavellinas, unos claveles, unas margaritas. Incluso una hermosa hortensia, que murió ya a mediados de verano, muestras sus duendecillos revoltosos en las ramas.
La pequeña camelia llena de capullos, rosea.
Los rosales hace días que trabajan.
La primavera se ha escapado de su encierro y amenaza con venir a llenar nuestro tiempo.
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