miércoles, 11 de agosto de 2010

LA ANECDOTA

Esta anochecer hemos ido paseando unos cuantos a LA TENA, por el placer de pasear con la caida del sol. Todavía había una buena luz del día.
Hemos bajado al huerto, a comer peras del peral y tomates verdes.

Cuando estábamos en el huerto, me ha parecido oir unas voces. Nos hemos acercado a la zona del merlot de donde venían, y allá había una pareja de mediana edad, sentados en una piedra, contemplando el enorme macizo triangular en forma de pirámida que es LA TENA.

Se han asustado un poco.

Pero los he saludado y me han preguntado si esa finca ¿Era LA TENA?

Les he dicho que si.

Me han explicado que estaban veraneando en el Priorat, que él es un buen aficionado y que habían ido preguntando en el pueblo, hasta qe más o menos han entendido donde estaba la finca y se han acercado a contemplarla.

Me he emocionado.

No es la primera vez.

Hace unos meses Ingrid se encontró unos jovencitos sentados en la mitad de la finca cantando. Cuando lo vieron enseguida se disculparon, pero también le preguntaron lo mismo:
¿Es la Tena?
Eso creíamos.

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