Vamos
llueve...
Pero llueve de verdad, y a destajo, y quitándose el gusto de la sequedad, como un manantial cegado de amor por el suelo terreo, que no terrenal, vamos.
AQUÍ cae esa lluvia plomiza, enajenante, gordota y cubridora, capaz de convertir esta tierra agreste de secos pedruscos de plata, en humus que de verdor reverdece y se estremece.
LLueve, vamos...
No adivino en que quedará esta viña tan lavada y estremecida por humedades de amor celeste, el tiempo que no se detiene, dirá. y quizás el veranó calmará la extraña sed de estas ávidas montañas y las brujas que en ellas moran.
LLUEVE, VAMOS que llueve.
PUES SI, y no es novedad. Lunes y llueve. Es como una letanía, es como lo que Cela decía, orballa, vamos, que no, esta vez llueve.
No se, no se , no se...
Misas blancas montaremos, en las cimas. A ver si así convertimos la sed en deseo y el beso húmedo en caricia caliente.
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