Nunca me han apasionado los deportes duros, o los de "pegarse golpes o pegar saltos", eso lo dejo para mis hijos, que todos han salido un poco peligrosos en este sentido, pues a todos les ha gustado ir hasta el límite.
A mi me apasiona el baile, soy capaz de bailar horas seguidas, aun ahora, a mi casi semi vejez.
También me apasiona el paseo. Caminar es un arte, y caminar es un gustazo. Ayer mismo nos fuimos con Paco e hicimos en una horita cuatro km que no son nada, pero procuro caminar tres o cuatro km diarios, y en verano, en un pueblo fresco burgalés, hasta diez y doce km diarios.
Caminar es deleitarse en el paseo, pero también en la observación de la naturaleza, de las cosas, del detalle, y meditar. Sirve para abandonar el stress diario de las cosas cotidianas, y disfrutar de sentirse vivo.
Bailar al son de la música es amar al cuerpo, es como hacer el amor con el aire, romper las barreras del movimiento. Amar la música a través del cuerpo.
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