Recuerdo bien aquello que hizo mi madre el día que murió Franco, (o, no, no,no brindó con cava), me levantó a primera hora de la mañana y nos fuimos a primera misa, rezamos un montón de rosarios y pedimos por su alma...
Pero mi madre pensaba que rezando se enterraba la dictadura, y las dictaduras nunca se entierran. Los hombres aman las dictaduras, de hecho todas las conductas democráticas o mal llamadas muchas democráticas , son pequeñas dictaduras.
La libertad de expresión no existe. Existen millones de controles para evitar precisamente eso. Y sino te portas bien:
zasssssssssssssssssssssssssssss
Es muy fácil, el mundo se rige por hombres, las leyes las hacen los hombres, y en especial, las hacen ejecutar los hombres. Las normativas, los usos, las costumbres, las setencias, están regidas por la ley del más fuerte, del que ostenta el poder.
¿Existe la integridad 100% ibre de recuerdos, intereses, ambiciones personales?
¿Puede ser un individuo 100% íntegro en su vida privada, en su profesión sea cual sea, en sus decisiones, en su pequeña parcela de poder o en su gran parcela de poder?
Franco no ha muerto, porque se ha reencarnado en millones de individuos, que ostentan, a su manera, pequeñas dictaduras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario