Un libro recomendable.
Humor algo ácido de principio a fin, con personajes esculpidos en piedra, inamovibles, casi tan hieráticos como el propio Wilt.
Me gustó más el final que la primera parte, las escenas que rodean la fuga y escape de Eva Wilt hasta la casa del vicario, y su intromisión en ésta, son de manual, hacen reirse al más pintado.
Leer, por supuesto.
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